LA ORACIÓN
Por medio de la oración se crece espiritualmente, lentamente disolvemos la mente, el intelecto y el ego y como resultado experimentamos mayor felicidad.
La oración mejora la práctica espiritual, fortalece el canto del Nombre de Dios, nos brinda ayuda divina en la práctica espiritual, reduce el ego, nos otorga perdón por nuestros pecados y más.
Una razón importante por la que debemos orar a Dios
es que él nos invita a hacerlo. Su Palabra dice: “No se inquieten por cosa alguna, sino que en todo, por oración y ruego junto con acción de gracias, dense a conocer sus peticiones a Dios; y la paz de Dios que supera a todo pensamiento guardará sus corazones y sus facultades mentales mediante Cristo Jesús” (Filipenses 4:6, 7). Seguramente, no queremos rechazar una invitación tan bondadosa del Gobernante Supremo del universo.
NICOLE MEJÍA VENTURA

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